domingo, 5 de mayo de 2013

Capítulo 1

Por fin, después de haber estado cinco años estudiando en la universidad y realizando varias prácticas en distintos estudios, conseguía trabajo y no uno cualquiera, trabajaría para One Direction, mi banda favorita y una de las más famosas del mundo en este momento. No sé si me he presentado: Me llamo María, soy de España pero me mudé a Londres cuando me concedieron la beca para estudiar ,aquí mismo, ingeniería en audio y producción musical. Toco dos instrumentos, la guitarra y el piano eléctrico. Tengo veintidós años pero en noviembre cumplo los veintitrés, actualmente no tengo pareja (ni quiero) y comparto un piso con la que ahora mismo es mi mejor amiga, Denisse, que también trabaja para la misma banda que yo pero como aprendiz de su estilista principal, Lou Teasdale.
Escuché como la puerta se cerraba y corrí al salón para darle la noticia a mi mejor amiga.
-¡Me acaban de llamar y conseguí el trabajo!-le dije emocionada.
-¿Sí? ¡Que bien!-me felicitó mientras me abrazaba.
Asentí con la cabeza. No podía parar de sonreír.
-¿Y para quién trabajas?-me preguntó.
-Adivina-le dije alzando una ceja.
Mi mejor amiga frunció los labios y lo pensó durante unos minutos pero se rindió y negó con la cabeza.
-No lo sé, María. Sorpréndeme-me dijo.
-Me han contratado para ser la ayudante de sonido y audio de One Direction-le contesté.
-¿¡Enserio!?-me preguntó más sorprendida aún.
Asentí con la cabeza.
-Eso hay que celebrarlo-dijo sonriente.
Sabía exactamente lo que esas palabras significaban. Fiesta.
-En una hora nos vamos-me dijo y se fue a su cuarto rápidamente a prepararse.
Me reí y fui a mi cuarto a prepararme también. Al cabo de una hora y poco más, ambas salimos de nuestro cuarto y nos miramos en el espejo de la entrada para ver si estábamos bien arregladas y lo estábamos. Denisse había elegido ponerse unos shorts vaqueros conjuntados con una cazadora de cuero de un color verde intermedio (ni muy oscuro ni muy claro) junto a un top que le llegaba por encima del ombligo negro de tirantes y unas botas con algo de tacón marrones mientras que el maquillaje era natural: un poco de rímel, delineador de ojos y pintalabios rojo. Se notaba que valía para ser estilista; yo, en cambio, había elegido ponerme un vestido de un tirante color coral que llegaba un poco más arriba de la rodilla con un poco de vuelo junto a un cinturón fino beige oscuro conjuntado con unos tacones rosas claros con brillantes y una rebeca del mismo color mientras que como maquillaje decidí ponerme un poco de sombra de ojos color rosa claro junto a la raya inferior y brillo de labios mientras que me rehusé a usar colorete ya que a mí no me hacía falta debido a que la mayor parte del tiempo tenía las mejillas rojas o rosas.
Salimos del departamento y caminamos unas cuantas calle hasta llegar a una conocida discoteca.

No hay comentarios:

Publicar un comentario