Entramos sin ningún problema ya que el guardia, Jake, era amigo de Denisse por lo que no tuvimos que esperar cola. El local estaba lleno de gente aunque fuera relativamente pronto y ya podía sentirse que el ambiente comenzaba a tomar vida. Dejamos los abrigos en el ropero y nos encaminamos a la barra, lo que más necesitaba en este momento era algo de beber. Después de recoger nuestras bebidas y bebérmela de un trago, Denisse se encaminó hacia la pista de baile llevándome con ella.
Después de bailar durante horas, fui hacia uno de los sofás que estaban completamente vacíos a sentarme. Necesitaba quitarme los tacones, me estaban matando los pies. Miré la hora y, aunque la vi con dificultad debido al alcohol que corría por mis venas, supe que era hora de volver a casa. Me levanté con dificultad y antes de que terminara en el suelo por no poder andar bien con los tacones alguien me sostuvo. Le di las gracias y fui a buscar a Denisse lo más rápido que pude. Denisse no estaba ni en los baños ni en la barra por lo que la última opción era la pista de baile. Cogí aire y comencé a mezclarme entre toda la gente que movía sus cuerpos al ritmo de la música. Algunas lo hacían bastante bien otras, en cambio, no se movían muy bien que digamos.
Después de lo que me pareció una eternidad la encontré bailando junto a un chico rubio, iba a llamarla por su nombre pero noté como alguien pasaba sus manos alrededor de mi cintura. Miré hacia atrás extrañada pero lo único que pude ver fue una preciosa cabellera rizada junto a los ojos aguamarina más bonitos que jamás había visto. El chico comenzó a moverse al compás de la música y yo no le vi el por qué a negarme a bailar la canción. Cuando acabó me separé de él, le mostré una sonrisa y fui hacia Denisse. Ese chico tendría a más chicas detrás, no veo por qué iba a molestarle que yo no cayera a sus pies.
-Denisse, tenemos que levantarnos pronto, será mejor que nos vayamos-le comenté cuando me acerqué a ella y se lo susurré al oído.
Denisse asintió y miró al chico con el que bailaba con una mueca. Se despidió de él y nos encaminamos a la salida para, después, llegar a casa quince minutos después con los pies muertos y únicamente tres horas para dormir.
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